La tabla de referencia de este sitio coloca, año por año, la inflación anual del INPC junto a los rendimientos de valores gubernamentales. Vista de lejos parece una respuesta sencilla a una pregunta sencilla: ¿el rendimiento superó al alza de precios? Vista de cerca, la comparación exige varias advertencias. Los plazos no coinciden entre sí, las fechas de corte se fijan en momentos distintos y cada instrumento tiene condiciones propias. Este texto no busca decir si convino o no, sino explicar cómo está armada la tabla y qué se puede y qué no se puede concluir de ella.
De dónde sale cada columna
La columna de inflación proviene del INPC que publica INEGI con calendario fijo. Es una variación anual: compara el nivel de precios de un mes contra el mismo mes del año anterior, no contra diciembre. La columna de rendimientos se apoya en la información que difunde Banxico sobre valores gubernamentales. Son dos fuentes oficiales distintas, con metodologías distintas, y ese detalle importa cuando se ponen lado a lado en una misma fila.
Conviene subrayar que la tabla no empalma series ni ajusta por estacionalidad. Cada renglón es una fotografía del dato tal como se publicó. Si un año la inflación se revisó después, la cifra puede no coincidir con la que alguien recuerde de la nota periodística de aquel entonces. Por eso el sitio remite siempre a la fuente original antes que a resúmenes de terceros.
El problema de los plazos y las fechas
Un rendimiento a plazo fijo no se comporta igual que una variación anual de precios. El primero corresponde a un instrumento con vencimiento definido; la segunda es una medición continua que se reinicia cada mes. Comparar ambos en una sola fila es útil como referencia descriptiva, pero no equivale a calcular una tasa real exacta. Para eso haría falta alinear el horizonte del instrumento con el periodo de inflación observado, y aun así quedarían diferencias de calendario.
También hay que distinguir entre el rendimiento pactado al inicio y el que efectivamente se realizó al vencimiento. La tabla del sitio trabaja con datos publicados, no con simulaciones. Cuando el lector vea que un año el rendimiento quedó por encima de la inflación y otro por debajo, lo correcto es leerlo como una observación del periodo, no como una regla que se repita.
Qué no dice esta comparación
La tabla no ofrece recomendaciones, no proyecta el futuro y no permite afirmar que un instrumento sea mejor que otro. Tampoco sostiene que el ahorro gane o pierda poder de compra de manera permanente: eso depende del periodo exacto que se mire y de la canasta que se use como referencia. Los rendimientos pasados no garantizan resultados futuros, y las cifras oficiales pueden revisarse después de su primera publicación.
Leer la tabla con criterio significa aceptar sus límites. Sirve para ubicar años, detectar periodos donde el margen fue amplio o estrecho y formular preguntas mejores. No sirve para cerrar el debate sobre qué hacer con el dinero. Esa decisión queda fuera del alcance de este sitio, que solo describe datos públicos y su metodología.